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Un Jardín Eterno es un pequeño “invernadero” donde conviven elementos vegetales, minerales y microorganismos, creando un ecosistema cerrado que se autoabastece.
Durante los primeros días es recomendable prestarle atención para familiarizarte con él y comprobar que se ha adaptado bien al lugar.
Necesita luz, pero siempre indirecta.
Nunca debe recibir luz solar directa: puede hacer “efecto lupa”, estropear las plantas y amarillear el musgo.
Consejo: gira tu Jardín Eterno una vez a la semana para repartir la luz y favorecer un crecimiento uniforme.
En el proceso de adaptación pueden ocurrir estas situaciones:
Algunas hojas pueden amarillear o caer.
Puede aparecer moho en alguna zona.
Qué hacer:
Retira cuanto antes las hojas afectadas y el moho para ayudar a que el ecosistema se estabilice y continúe creciendo con normalidad.
Riega solo cuando:
El musgo no esté húmedo, y/o
La tierra alrededor de la planta principal esté seca.
Frecuencia orientativa:
Suele ser 1 o 2 veces al año, pero depende de la luz y la humedad del lugar.
Cómo regar:
Pulveriza ligeramente el musgo y un poco la tierra.
Mejor regar de menos que de más, ya que el agua no tiene salida.
La condensación es necesaria para que se realice el ciclo de hidratación del Jardín Eterno.
Atención: si la condensación es excesiva y no te deja ver el interior con detalle, suele indicar que está recibiendo demasiado calor.
Qué hacer:
Destápalo 1 día
Duelve a tapar y comprueba que todo vuelve a la normalidad.
El Jardín Eterno vive sin problema entre 15 ºC y 30 ºC.
Si el lugar supera los 30 ºC:
Conviene destaparlo 1 día y comprobar si necesita un pulverizado ligero.
Cuando las plantas crezcan y lleguen a tocar el cristal:
1. Poda las ramas por debajo de las hojas.
2. Deja el Jardín Eterno abierto 1 día para que cicatrice
3. En los días siguientes, observa si necesita agua.
Moho (especialmente en las primeras semanas):
Es habitual durante la aclimatación.
Retira la zona afectada y deja el terrario abierto 1–2 días.
Asegúrate de que recibe luz natural indirecta.
Evita colocarlo cerca de calefacciones o focos de calor.
Hojas amarillas o caída de hojas:
Puede ser señal de exceso o falta de agua.
También puede ocurrir por falta de luz.
Si te sucede, consúltanos y te indicamos el ajuste adecuado.
Insectos:
Pueden aparecer pequeños insectos y, en general, pueden convivir con el ecosistema.
Si son blanquecinos y se depositan sobre o bajo las hojas, puede tratarse de pulgón: será necesario un producto específico. Consúltanos.
Si aparecen caracoles o babosas, retíralos, ya que pueden comerse las plantas.
Nuestros Jardines Eternos no son delicados: con luz indirecta y un riego mínimo (pocas veces al año), se mantienen en buen estado. En general, requieren menos cuidados que una planta de interior estándar.
Si tienes cualquier duda, escríbenos a nokifloristas@gmail.com o por WhatsApp al 696 089 161 y te responderemos con la mayor brevedad.
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